Soy tan buena, pero tan buena que aburro. De tan tibia ya debería estar gorgoteada y escupida.
Nena...!pero de esas!
Es que estoy muy bien adiestradita. Desde escuinclita me enseñaron a sentarme derecha, a no ensuciar mis vestidos y procurar permanecer perfectamente peinada; mugres colas de caballo restira-caras. Y ahora soy niña de bien, o lo que es lo mismo y más fresa: niña bien.
En mi adolescencia tuve aires de rebeldía (mal lograda), fui desde darky-hippie-wannabe, hasta punkie-grafitera. Defendía el rock y la contracultura con dientes y uñas de manicura. Nunca me salio el teatrito.
Otra cosa, bien dizque ruda pero nunca aprendí a defenderme, carezco de esa habilidad. Algo sospecho de insipiencia mamífera, o poco entendimiento de supervivencia instintiva. En todo caso, supongo que aun sobrevivo porque – Soy rechida pa’ huir.
Cuando no funciona ni esto ni lo otro aplico un consejito que recientemente me dieron.
Si te andan haciendo burla por ser tan linda-casta-i-pura, párate macha, ve al wey a los ojos y dile convencida – Sí, y qué.