domingo, 21 de junio de 2009

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Sin especificar mucho sólo puedo decir que mientras más crezco las personas me decepcionan más, en especial mi familia.

Con forme pasa el tiempo medio entiendo que lo bueno y lo malo, lo normal y anormal, no son límites verdaderamente establecidos. Todo es cuestión de perspectivas: ¿quién tiene la razón en una pelea cotidiana donde los valores y cariños ancestrales se ponen en juego?

¡A la verga!

La relatividad me caga cuando se revela en el discurso de las personas que quiero.

¿Pa dónde jalo?

Aaagggg

El pinche mundo es bien raro, ya lo decían por ahí La vida es una perra en descomposición



:(

sábado, 20 de junio de 2009

Promete
:)


[Me duele la cabeza]
Como siempre, como nunca.


Terminar una relación sentimental no sólo significa dejar espacios vacíos, que antes de la trasgresión dimensional en el alma no existían. A esto hay que agregarle la pérdida de algunos libros que significaban tu redención, el extravío definitivo de discos que alegraban de sobre manera tu espacio intimo, películas en las que te reflejabas inevitablemente.

We go to a hidden place donde guardo mi amor y mi pasión, lo comparto contigo y a la vez mantengo tú recuerdo ahí. Es un lugar donde la reciprocidad es peligrosamente contenida, frágilmente estructurada.

Porque el que es invitado a estar ahí puede tomar todo tu mundo, incluso los objetos que amas y decidir, así como impulso incontenido, llevarse un souvenir sentimental.

A su falta como presencia agregas otras ausencias que, a pesar de esta enredosa enunciación no son tan graves como la pérdida de la persona.

viernes, 19 de junio de 2009

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Dicese que Si el amor debe ser inolvidable las casualidades deben volar hacia él desde el primer momento, como los pájaros hacia los hombros de San Francisco de Asís.

Y así son las casualidades, un azar que significa algo más. Es Platón que te habla desde la tumba: “¡He aquí el mito del andrógino, haciendo estragos en ti!”

La primera vez que me ocurrió esto fue dando de rol por las librerías del viejo. Para ese entonces había dejado de lado las esperanzas de estar con él; mientras mi cuerpo se estremecía al mínimo contacto, tenía que repetirme constantemente: “Sólo somos amigos, nada más.”

Entonces, de entre un remolino de puestos clandestinos de libros y películas, que amenizaban la tarde con los mejores éxitos gruperos sonó un misterioso jazz. No pude evitar tararear con disimulo y sonrojarme torpemente: I know I stand in line until you think you have the time to spend an evening with me como si los espíritus me estuvieran dando una oportunidad de decirle a él lo que sentía, estoy segura que nunca se dio cuenta.

No sospecho nada, mucho menos la segunda vez que me escape con él. Esa noche esperando el metro en la estación de Quevedo, cuando íbamos de regreso al Foro Sol por alguna extraña razón irracional el universo me jugó de nuevo la broma: And then I go and spoil it all by saying something stupid like "I love you".

Y tal vez el amor no fue como el caudal de dos ríos que inevitablemente tenía que unirse, pero algo es seguro, todos esas pequeñas señales que sólo yo vi hicieron de ese cariño imposible algo imborrable.

jueves, 18 de junio de 2009



[quehaceres nocturnos]